Muchas veces creemos que con identificar una emoción ya hemos resuelto el problema. Sin embargo, entender lo que sentimos suele ser solo el primer paso.
La pregunta que aparece es: ¿Qué hacemos con esa emoción?
Se trata de aprender a gestionarla de una manera que nos ayude a sentirnos mejor y tomar decisiones más conscientes.
Primera Herramienta: Técnicas de Respiración
Les daré 2 muy sencillas:
Respiración diafragmática:
Se inhala profundamente por la nariz, inflando el abdomen y luego se exhala lentamente por la boca. Repetir las veces necesarias hasta lograr sentirse mejor.
Respiración 4 X 4:
Inhalar en 4 segundos, contener la respiración por 4 segundos, exhalar en 4 segundos y hacer una pausa antes de repetir el ejercicio.
Segunda Herramienta: Expresar lo que sentimos
Expresar lo que sentimos en voz alta, incluso a solas. Decir “estoy molesta”, “me siento frustrado” o “esto me preocupa” puede ayudarnos a reconocer la emoción con mayor claridad. Cuando lo hacemos, muchas veces la emoción pierde parte de la intensidad con la que apareció.
También puede ayudar mucho:
• Aclararlo directamente con la persona involucrada.
• Escribir lo que sentimos.
• Darnos una breve pausa antes de reaccionar.
La idea es darle salida a la emoción, no acumularla.
Tercera herramienta: tomar una decisión
Cuando entendemos una emoción y la procesamos, aparece la pregunta:
¿Qué quiero hacer con esta situación?
No siempre podremos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos decidir cómo responder:
• Cambiar nuestra forma de actuar.
• Poner límites si es necesario.
• Soltar lo que no vale sostener.
• Aceptar que no todo depende de nosotros.
Para tener en cuenta:
Hay un enfoque en psicología llamado Terapia Cognitivo Conductual (TCC) que nos ayuda a entender algo muy importante: no reaccionamos solo a lo que ocurre, sino a lo que pensamos sobre lo que ocurre, a cómo lo interpretamos.
Entre la situación y la emoción, hay un intermedio: la interpretación que le damos.
Ejemplo:
Alguien cancela una cita a último momento…
• Pienso: “no le importa verme” y siento molestia o decepción.
• O pienso: “puede haber tenido un imprevisto” y así, no lo tomo de manera personal.
La situación es la misma. Lo que cambia es la interpretación… y eso cambia cómo me siento y cómo actúo.
Lo interesante es que este enfoque podemos empezar a aplicarlo en lo cotidiano, observando nuestros pensamientos con atención. Y por supuesto, si una situación se mantiene o nos supera, siempre es recomendable buscar apoyo profesional.
Gracias por los aportes
ResponderEliminarMe gustó mucho leer esto 💚
ResponderEliminarDefinitivamente voy a poner en práctica las técnicas de respiración, porque a veces uno actúa desde la emoción y olvida darse un momento para respirar y pensar con calma 🙏🏻
También creo que es muy importante aprender a distinguir y entender nuestras emociones, porque no todo lo que sentimos debe controlarnos. Saber reconocer lo que nos pasa nos ayuda a tomar mejores decisiones y reaccionar de una manera más consciente ✨
Gracias por compartir este tipo de contenido, realmente ayuda mucho 🫶🏻
Gracias por estar en Psiconecta.
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