Asertividad en el trabajo: convivir sin desgaste

 


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Hablar de convivencia laboral no es hablar de llevarse bien con todos. En el trabajo es normal que existan diferencias, estilos distintos y también, momentos de tensión.


La convivencia laboral no significa afinidad, sino la capacidad de trabajar con respeto, aun cuando no estén de acuerdo.


¿Qué suele afectar?


La mayoría de problemas laborales no empiezan con grandes conflictos, sino con situaciones pequeñas que no se manejan a tiempo:


• Malentendidos que no se aclaran
• Silencios que reemplazan conversaciones necesarias
• Tonos de voz poco apropiados
• Acumulación de incomodidades no expresadas en su momento
• Dificultad para poner límites


Con el tiempo, esto genera desgaste, incomodidad, irritabilidad y una sensación constante de estar a la defensiva. Incluso, puede hacerte sentir que ir a trabajar es emocionalmente agotador.


Asertividad, habilidad clave


La asertividad es la capacidad de expresar lo que piensas, sientes o necesitas, de manera clara y respetuosa, sin agredir ni callar.

Esto no siempre es fácil a nivel laboral, porque intervienen jerarquías, presión o miedo a generar conflicto. Por eso, muchas veces se reduce a dos extremos nada saludables: callar o reaccionar de forma impulsiva.

Se trata de buscar el punto intermedio, comunicar con claridad sin romper el vínculo. No significa controlar la reacción del otro, sino responsabilizarse por la propia manera de comunicarse.


Algunas situaciones donde es necesario ser asertivo


En el día a día laboral, esta habilidad se pone a prueba cuando…


• Nos asignan tareas no acordadas o que exceden a la propia carga laboral
• Interrumpen constantemente tu trabajo y concentración
• Tienes que hacer una observación sin que parezca crítica personal
• O te hacen una observación y debes responder sin llegar al conflicto
• No se respetan los tiempos ni acuerdos previos


En estas situaciones, no se trata de decir todo lo que uno piensa, sino de expresarlo de forma clara, respetuosa y oportuna.


Hoy por hoy, la convivencia laboral no es la ausencia de conflicto, sino la forma en que se manejan las diferencias.

Y la asertividad no es una práctica rígida, sino una manera de cuidar las interacciones, los límites y el propio bienestar.

De hecho, no siempre podemos elegir con quién trabajar, pero sí podemos elegir cómo relacionarnos. Y esa “elección” puede cambiar por completo nuestra experiencia laboral.



¡Conectamos con lo que sentimos!


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