Ordenar no siempre es acomodar!

 

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Cuando hablamos de orden, casi siempre pensamos en lo mismo: limpiar, guardar, clasificar, acomodar, darle a cada cosa un lugar… y no precisamente su lugar.
Pero ordenar no solo pasa por acomodar. A veces pasa, precisamente, por dejar de acomodar lo que ya no debería seguir ahí.
Seamos honestas (os)… el desorden no es solo por falta de espacio. Muchas veces tenemos desorden porque nos cuesta soltar. Guardamos cosas “por si acaso”, por si algún día sirven, por si me arrepiento de botarlas.
Y sin darnos cuenta, convivimos con un cúmulo de cosas que ya no cumplen ninguna función… solo ocupan espacio.
El detalle es que esto no ocurre solo afuera. También acumulamos por dentro:
• Pensamientos que ya dieron todo lo que tenían que dar
• Preocupaciones repetidas
• Viejas culpas
• Relaciones desgastadas
• Expectativas que ya no encajan con quienes somos hoy
Y hacemos con eso exactamente lo mismo que con los objetos: no lo soltamos, lo reacomodamos.
• Lo movemos de lugar
• Lo justificamos
• Lo postergamos
• Lo escondemos
• Pero sigue ahí
Por eso, ordenar no siempre significa acomodar mejor, sino decidir qué ya no tiene sentido conservar.
Y ahí aparece algo que suele incomodarnos: el vacío.
Porque soltar genera espacio, sí… pero primero genera vacío. Y el vacío asusta.
Nos incomoda el cajón semivacío, la agenda menos cargada, la pausa, el silencio, el cierre de una etapa.
Y entonces queremos llenar rápido cualquier espacio libre, como si el vacío fuera un error. Pero no siempre lo es.
A veces el vacío es transición. A veces es descanso. Y muchas veces es exactamente lo que se necesita para que algo nuevo pueda llegar.
No se puede recibir sosteniendo todo al mismo tiempo. No podemos incorporar nuevas ideas, hábitos, vínculos o versiones de nosotros mismos mientras seguimos aferrados a todo lo anterior.
El verdadero orden no consiste en acomodar todo mejor, sino en revisar, elegir y soltar.
Porque reorganizarse también implica preguntarse:
• ¿Qué sigue teniendo lugar en mi vida?
• ¿Qué ya cumplió su ciclo?
• ¿Qué sigo cargando solo por costumbre?
Ordenar, al final, no siempre es poner cada cosa en su lugar.
Es entender aquello que solemos decir: “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”. Pero aplicado con conciencia, no en automático.
Porque no se trata solo de evitar el desorden externo… sino de reconocer qué merece realmente seguir ocupando un lugar en nuestra vida.

¡Conectamos con lo que sentimos!

1 comentario:

  1. Muy cierto, cargamos con muchas cosas; ( materiales , mentales) y entramos en un círculo vicioso y hasta enfermiso, como si eso diera valor,.
    Cerrar etapas es el primer paso para iniciar nuevo camino, renovarse es un deber,que todos debemos tener presente , y y hacerlo un logro sinigual

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