▶ Escucha este artículo:
"Ya estoy muy viejo para aprender. Mi memoria ya no es la misma. Las neuronas que se pierden ya no vuelven."
Son frases que probablemente todos hemos escuchado y detrás de ellas hay una misma creencia: que llega un momento en el que el cerebro deja de cambiar y solo queda aceptar un lento deterioro.
Pero ¿realmente es así?
Hoy sabemos que la creencia de que el cerebro deja de cambiar con la edad era limitada.
El cerebro conserva una capacidad de adaptación mucho mayor de lo que creemos.
Dos conceptos nos ayudan a comprender por qué:
El primero es la plasticidad cerebral.
Es la capacidad que tiene el cerebro para reorganizarse. Cada vez que aprendemos algo, practicamos una habilidad, adquirimos un hábito o nos adaptamos a una situación nueva, las conexiones entre las neuronas también cambian. El cerebro responde a lo que vivimos.
El segundo concepto es la neurogénesis.
Durante mucho tiempo se creyó que el cerebro adulto ya no podía formar nuevas neuronas. Hoy sabemos que, en determinadas zonas, esto sí puede ocurrir. No significa que cualquier neurona perdida sea reemplazada ni que el cerebro pueda regenerarse por completo.
Son procesos distintos, pero ambos nos hablan de un cerebro que continúa cambiando. Es cierto que, con el paso de los años, esa capacidad de cambio disminuye. Aun así, el cerebro conserva la capacidad de responder a la experiencia.
¿Y por qué debería importarnos?
Porque todo lo que hacemos deja una ruta en el cerebro:
- Aprender algo nuevo.
- Practicar un idioma.
- Leer.
- Resolver un problema.
- Dormir bien.
- Hacer ejercicio.
- Mantener relaciones saludables.
- Incluso cambiar un hábito o adquirir uno nuevo.
Nada de eso ocurre al margen del cerebro, todo forma parte de la manera en que este responde y se adapta a nuestra experiencia.
Esto no significa que existan fórmulas mágicas para "rejuvenecer" el cerebro. Tampoco significa que el envejecimiento deje de ocurrir.
Entonces, más que preguntarnos cuántas neuronas podemos perder, quizá convenga preguntarnos qué oportunidades le damos a nuestro cerebro para seguir aprendiendo, adaptándose y respondiendo a la vida.
Porque cada nuevo aprendizaje, cada experiencia y cada reto pueden convertirse en una oportunidad para que nuestro cerebro siga adaptándose a lo largo de la vida.
¡Conectamos con lo que sentimos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario